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¡La ciencia desmiente el rumor! Estudios no encuentran vínculo entre vacunas contra COVID-19 y abortos espontáneos

Nuevas declaraciones de funcionarios del gobierno de Donald Trump y de otros republicanos reavivaron esta semana una afirmación que ha sido desacreditada por la evidencia científica: que las vacunas contra COVID-19 estarían relacionadas con un aumento de los abortos espontáneos durante el embarazo.

La controversia surgió después de que senadores republicanos difundieran antiguos mensajes de texto intercambiados por Anthony Fauci y otros funcionarios de salud a principios de 2021. Sin embargo, esos mensajes reflejaban la incertidumbre que existía en ese momento debido a la falta de información suficiente sobre la vacunación durante el embarazo, y no demostraban que las vacunas provocaran abortos.

Desde entonces, numerosos estudios realizados con decenas de miles de mujeres embarazadas han permitido evaluar con mayor precisión la seguridad de estas vacunas.

🔬 Los estudios no encuentran mayor riesgo de aborto

Las investigaciones disponibles hasta ahora no han encontrado una relación entre la vacunación contra COVID-19 y un incremento en los casos de aborto espontáneo, muerte fetal o parto prematuro.

Un metaanálisis publicado en Reino Unido en 2022 analizó 23 estudios que reunieron a cerca de 118 mil personas vacunadas durante el embarazo. Otro análisis publicado en 2023 revisó otros 21 estudios que incluyeron aproximadamente 150 mil mujeres embarazadas.

Ninguno encontró una asociación entre las vacunas contra COVID-19 y un mayor riesgo de aborto espontáneo. Incluso, el análisis de 2022 encontró una asociación con un menor riesgo de muerte fetal.

Otro estudio realizado con aproximadamente 113 mil embarazos registrados mediante el sistema federal estadounidense Vaccine Safety Datalink tampoco encontró relación entre las dosis de refuerzo y los abortos espontáneos.

Investigaciones realizadas en Escocia llegaron a conclusiones similares al comparar embarazos de mujeres vacunadas con registros de mujeres no vacunadas.

📊 ¿De dónde salió la cifra del 82 por ciento?

Una de las afirmaciones que volvió a circular sostiene que 82 por ciento de las mujeres vacunadas durante el primer o segundo trimestre habrían sufrido un aborto espontáneo.

Sin embargo, esa cifra surge de una interpretación incorrecta de datos preliminares publicados por los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos (CDC) en 2021.

El problema fue que el cálculo tomó únicamente los embarazos que ya habían terminado y habían sido registrados en ese momento. La mayoría de las mujeres vacunadas durante los primeros meses de gestación todavía continuaban embarazadas y no habían sido contabilizadas como parte de los embarazos concluidos.

De las mujeres cuyos embarazos sí habían terminado en aquel corte de información, se registraron 104 abortos espontáneos. La cifra fue dividida entre 127 embarazos concluidos para obtener el porcentaje del 82 por ciento.

Pero el cálculo dejó fuera a más de 2 mil 500 mujeres que todavía estaban embarazadas, por lo que no representaba la tasa real de abortos entre todas las mujeres vacunadas.

Cuando los investigadores pudieron dar seguimiento a un número mucho mayor de embarazos, la proporción de abortos espontáneos resultó comparable con las tasas que existían antes de la pandemia.

🤰 El embarazo también aumenta los riesgos de la COVID-19

Mientras las primeras vacunas comenzaron a distribuirse a finales de 2020, los especialistas enfrentaban un problema: existían pocos datos sobre su utilización durante el embarazo porque históricamente las mujeres embarazadas habían sido excluidas de numerosos ensayos clínicos.

Sin embargo, ya había evidencia de que una infección por COVID-19 podía representar un riesgo considerable para las mujeres embarazadas.

De acuerdo con datos de los CDC, aproximadamente una de cada tres mujeres embarazadas que contrajeron COVID-19 durante los primeros meses de la pandemia tuvo que ser hospitalizada, frente a alrededor de 6 por ciento entre mujeres no embarazadas de la misma edad.

Las embarazadas con COVID-19 sintomática también presentaban mayores probabilidades de necesitar cuidados intensivos, ventilación mecánica y otros tratamientos especializados.

Además, los estudios encontraron un mayor riesgo de muerte entre las mujeres embarazadas que contrajeron la enfermedad.

🩺 ¿Por qué inicialmente había dudas sobre la vacuna?

Cuando las vacunas comenzaron a aplicarse en diciembre de 2020, los especialistas todavía no contaban con grandes cantidades de información sobre sus efectos durante el embarazo.

La incertidumbre no significaba que existiera evidencia de que las vacunas fueran peligrosas, sino que faltaban datos suficientes para responder algunas preguntas con certeza.

En enero de 2021, Fauci y otros funcionarios analizaron precisamente esas limitaciones y los posibles riesgos teóricos de la vacunación durante el embarazo con la información disponible en aquel momento.

Con el paso de los meses, los investigadores recopilaron información de miles de mujeres vacunadas y sus embarazos.

Para agosto de 2021, los CDC ya recomendaban la vacunación contra COVID-19 para las mujeres embarazadas, después de contar con mayor evidencia de seguridad.

🧪 La evidencia se acumuló con el tiempo

Uno de los estudios más recientes mencionados en el análisis revisó aproximadamente 23 mil embarazos de mujeres vacunadas entre diciembre de 2020 y junio de 2021.

Los resultados no encontraron un aumento de partos prematuros ni de muertes perinatales en comparación con los datos disponibles antes de la pandemia.

Aunque buena parte de estas investigaciones son estudios observacionales y, por lo tanto, no pueden demostrar causalidad con la misma fuerza que un ensayo clínico aleatorizado, los especialistas consideran relevante la consistencia de los resultados obtenidos en distintos países, periodos del embarazo y tecnologías de vacunas.

La conclusión científica actual es que no existe evidencia de que las vacunas contra COVID-19 aumenten el riesgo de aborto espontáneo.

Por ello, los especialistas advierten que utilizar conversaciones de 2021 —cuando todavía había información limitada— para afirmar actualmente que las vacunas provocan abortos representa una interpretación engañosa de lo que realmente muestran los datos.

💉 La evidencia disponible hoy es mucho más amplia que la que existía cuando comenzaron las campañas de vacunación y, hasta ahora, los estudios coinciden en que la vacunación contra COVID-19 durante el embarazo no está asociada con un mayor riesgo de aborto espontáneo.

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