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¿Sientes que tu vida no tiene rumbo? Expertos explican cómo encontrar tu propósito sin caer en la ansiedad

Hay personas que alcanzan metas profesionales, cumplen las expectativas de su familia y consiguen aquello por lo que trabajaron durante años, pero aun así sienten un vacío o se preguntan si realmente están haciendo lo que desean. Esta sensación puede estar relacionada con la búsqueda de un propósito de vida, un proceso que, aunque puede resultar enriquecedor, también genera incertidumbre y ansiedad.

Ellen Hendriksen, psicóloga clínica en Boston, ha atendido a pacientes que experimentan preocupación por el rumbo de sus vidas. Algunos eligieron una carrera para satisfacer las expectativas de sus padres y terminaron siendo infelices; otros dedicaron años a alcanzar el éxito profesional y, al llegar a la cima, comenzaron a preguntarse qué sentido tenía todo ese esfuerzo.

Los especialistas describen esta experiencia como ansiedad por encontrar un propósito: la inquietud que puede surgir al intentar descubrir qué le da sentido a nuestra existencia y hacia dónde queremos dirigirla.

¿Por qué es importante tener un propósito?

El propósito ayuda a organizar nuestras prioridades, tomar decisiones y encontrar significado en las experiencias cotidianas.

Todd B. Kashdan, profesor de psicología en la Universidad George Mason, explica que, una vez identificado, el propósito puede convertirse en una especie de estructura que orienta la manera en que organizamos nuestra vida.

Además, diversas investigaciones han relacionado la sensación de tener un propósito con una mejor salud física, mayores niveles de felicidad y satisfacción personal, menos síntomas de depresión y ansiedad e incluso una mayor longevidad. Aunque estas asociaciones no garantizan los mismos resultados para todas las personas, muestran la importancia que puede tener el sentido de vida para el bienestar.

Sin embargo, buscarlo no siempre es sencillo. Parte de la dificultad surge de las ideas que tenemos sobre lo que significa vivir con propósito.

El propósito no tiene que ser una gran hazaña

Una de las creencias que pueden generar más presión es pensar que el propósito debe ser algo extraordinario, como dirigir una gran empresa, alcanzar reconocimiento público o encontrar la cura de una enfermedad.

Patrick Hill, profesor de ciencias psicológicas y cerebrales en la Universidad de Washington en St. Louis, señala que esa expectativa puede provocar ansiedad al hacer que las personas sientan que necesitan alcanzar una meta enorme para considerar significativa su vida.

En realidad, el propósito también puede encontrarse en actividades sencillas, en los vínculos personales y en las pequeñas acciones que mejoran la vida de alguien más.

Daryl R. Van Tongeren, profesor de psicología en Hope College, ha encontrado significado en cultivar pimientos y preparar salsa picante para compartirla con familiares y amigos. Aunque se trata de una actividad distinta de su trabajo profesional, le permite disfrutar de algo propio y conectar con las personas que aprecia.

Su experiencia ilustra que el propósito no necesariamente está ligado al reconocimiento o al éxito económico. También puede surgir de aquello que disfrutamos y de las relaciones que construimos.

Ayudar a los demás puede dar sentido a la vida

La investigación sobre el propósito sugiere que las actividades orientadas al bienestar de otras personas pueden contribuir a una mayor sensación de significado.

Van Tongeren destaca que ayudar a los demás fortalece las relaciones, y que los vínculos personales constituyen una fuente importante de sentido en la vida.

Un ejemplo es el de Tasha Edwards, una mujer de 51 años residente de Madison, Alabama, que encontró su propósito al impartir clases de ejercicio y trabajar como entrenadora de salud, especialmente con personas de bajos ingresos.

Debido a las dificultades económicas que experimentó durante su infancia, Edwards comprendía que muchas personas deben atender numerosas preocupaciones antes de poder ocuparse de su bienestar. Por ello, buscó ofrecerles algo más que instrucciones para hacer ejercicio: quería ayudarlas a recuperar la sensación de control sobre sus vidas.

Su historia muestra cómo las experiencias personales pueden convertirse en una motivación para acompañar y apoyar a otras personas.

¿Cómo puedes descubrir qué le da sentido a tu vida?

Encontrar un propósito no siempre implica tener una revelación repentina. Los especialistas recomiendan explorar distintas posibilidades y prestar atención a las experiencias que generan interés, satisfacción o una sensación de conexión.

Estas son algunas estrategias que pueden ayudar:

Prueba actividades diferentes: participa en proyectos, aprende una habilidad, practica un pasatiempo o explora temas que despierten tu curiosidad.

Reflexiona sobre tus experiencias: identifica qué actividades te hicieron sentir satisfecho y qué aspectos de ellas fueron importantes para ti.

Busca significado en tus relaciones: pasar tiempo con familiares, amistades o personas que necesitan apoyo puede ayudarte a reconocer qué vínculos y acciones valoras.

Aprende de las experiencias de los demás: observa las decisiones y comportamientos que admiras, y piensa cuáles coinciden con tus valores. También puedes identificar las actitudes que no deseas reproducir.

Permítete cambiar de dirección: tus prioridades pueden modificarse con la edad, las experiencias y las circunstancias. No necesitas conservar el mismo propósito durante toda tu vida.

Kashdan también recomienda mantener una actitud curiosa, hacer preguntas y comparar distintas formas de vivir con aquello que consideramos importante. Explorar alternativas puede ayudarnos a descubrir intereses y posibilidades que antes no habíamos considerado.

No necesitas tener todas las respuestas ahora

La búsqueda de un propósito puede intensificarse durante las transiciones importantes, como elegir una carrera, cambiar de empleo, terminar una relación o atravesar una etapa de incertidumbre.

Una encuesta realizada a más de 2 mil 400 jóvenes de la generación Z, publicada en junio, encontró que alrededor del 45 por ciento de los participantes manifestaba sentir una falta de sentido o propósito en su vida. El resultado refleja que estas inquietudes pueden presentarse desde edades tempranas, aunque no representa necesariamente a toda la generación.

Los expertos recuerdan que no existe una única manera de vivir con propósito ni una meta universal que todas las personas deban alcanzar. Para algunas, puede estar en su trabajo; para otras, en su familia, sus amistades, sus pasatiempos o el apoyo que ofrecen a su comunidad.

Lo importante es dejar de medir el valor de la propia vida únicamente por las expectativas externas y comenzar a identificar qué actividades, relaciones y valores resultan verdaderamente significativos.

No necesitas descubrir una gran misión para que tu vida tenga sentido. A veces, el propósito comienza con pequeñas decisiones que te acercan a la persona que quieres ser y a la vida que deseas construir.

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