Niño mexicano crea app para combatir bullying escolar

Con apenas 10 años de edad, David Camacho apodado “David Da Vinci”, creó una aplicación llamada Macayos para combatir el acoso escolar a través de herramientas de inteligencia emocional y dinamismo lúdico. Su coeficiente de 162 puntos, supera al atribuido históricamente a Albert Einsten.
El proyecto nació de la experiencia personal de David con el bullying: “Sufrí agresiones durante muchos años, hasta que dije basta”, relató. Con ese impulso creó una plataforma interactiva donde niños pueden identificar y gestionar emociones como tristeza, enojo y ansiedad mediante escenarios gamificados inspirados en contextos escolares, domésticos y recreativos.
La aplicación incluye una “ruleta de las emociones”, que ayuda a los usuarios a describir su estado interno (opciones como “triste-llorón”, “triste-enojón”) y avanzar en retos mientras obtienen recompensas por reconocer y expresar sus sentimientos. Además, permite que padres y maestros tengan acceso a reportes del progreso emocional de los menores, sin sustituir la intervención de psicólogos profesionales.
El desarrollo de Macayos contó con apoyo institucional: fue incubado en Startup México y respaldado por instituciones como el Tec de Monterrey, la Universidad Anáhuac y la Universidad Autónoma de Coahuila, entre otras. En su presentación, David recibió apoyo de inversionistas como Rodrigo Herrera y Arturo Elías Ayub, quienes expresaron interés en impulsar su proyecto.
A futuro, el joven inventor representará a México en el evento internacional Heilbronn Slush’D 2025, en Alemania, donde presentará Macayos frente a universidades e inversionistas europeos. David domina múltiples idiomas —alemán, francés, inglés, portugués e italiano— y planea continuar expandiendo su iniciativa para que México lidere en educación emocional y tecnológica.
Con esta aplicación, David Camacho busca no sólo apoyar a las víctimas del acoso escolar, sino también que las comunidades educativas fomenten espacios de empatía y resiliencia emocional. “Invertir en la niñez es la mejor apuesta que se puede hacer”, afirmó el joven desarrollador.




