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Alertan por repunte de rabia animal en Estados Unidos y desafíos en la capacidad de respuesta sanitaria

Autoridades sanitarias y especialistas en epidemiología veterinaria de Estados Unidos han encendido las alarmas tras registrarse un incremento en los reportes de rabia en fauna silvestre y animales domésticos en diversos estados. La situación coincidió con una alerta sanitaria emitida por los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) ante el aumento de tratamientos de profilaxis postexposición en la población humana.

Indicadores epidemiológicos y recortes en los CDC
Aunque durante 2026 no se han reportado fallecimientos humanos por esta causa en territorio estadounidense, la infraestructura de vigilancia epidemiológica enfrenta presiones operativas e institucionales:

Alerta sanitaria nacional: Los CDC notificaron un alza en las solicitudes de tratamientos preventivos —vacunas e inmunoglobulinas— para personas que estuvieron expuestas a animales potencialmente infectados.

Reducción de personal especializado: De acuerdo con fuentes institucionales, los CDC sufrieron una disminución cercana al 30% de su plantilla en el último año, afectando de forma directa al equipo técnico encargado de monitorear y brindar asesoría sobre la rabia a las autoridades estatales.

Interrupción temporal de pruebas: Las evaluaciones de laboratorio centralizadas por la agencia federal permanecieron suspendidas de manera temporal durante la primavera, reanudando sus operaciones completas en agosto de 2026.

Brotes locales y dinamismo en la fauna silvestre
El panorama epidemiológico muestra variaciones significativas entre regiones y especies huéspedes:

Casos atípicos registrados: Se han notificado brotes particulares que incluyen castores en Maryland, cabras en zoológicos interactivos de Carolina del Norte, así como repuntes de infección en zorros en Texas y registros récord de murciélagos rabiosos en California.

Vigilancia nacional: En Estados Unidos se analizan aproximadamente 100 000 muestras animales al año. Entre 2021 y 2024, un promedio de 4 000 animales dio positivo anualmente, aunque los consolidados nacionales de 2025 y 2026 continúan en proceso de integración.

Factores de difusión: Expertos señalan que los repuntes locales se deben tanto a una mayor cobertura mediática y envío de muestras por la ciudadanía, como a la capacidad adaptativa del virus entre especies reservorio (como mapaches, zorrillos y murciélagos).

Factores ambientales, urbanos y vacilación vacunal
Especialistas en salud pública e infecciones zoonóticas identificaron tres elementos críticos que podrían estar elevando el riesgo real de exposición al virus:

Invasión de hábitats naturales: El crecimiento de desarrollos urbanos en zonas anteriormente silvestres incrementa el contacto cotidiano entre la población humana y animales portadores.

Impacto del cambio climático: Fenómenos como sequías e incendios forestales obligan a especies como los murciélagos a desplazarse y anidar en infraestructuras urbanas, puentes y viviendas.

Desinterés en la vacunación de mascotas: Funcionarios de estados como Alabama advirtieron sobre un aumento de contagios en perros y gatos domésticos debido al incumplimiento de los esquemas de vacunación antirrábica por parte de sus propietarios.

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