Mucho más que una bebida: la historia del café y su importancia para México

Antes de convertirse en una de las bebidas más consumidas y populares del mundo, el café tuvo sus primeros usos en las regiones montañosas de Etiopía, donde se ubica su origen histórico.
Durante el siglo XV, el consumo del café llegó a Yemen y desde ahí comenzó a extenderse por Medio Oriente, para posteriormente conquistar Europa y otras regiones del mundo.
Con el paso de los siglos, el café dejó de ser únicamente una bebida y se convirtió también en parte de distintas formas de convivencia, hospitalidad y tradiciones culturales. Un ejemplo es el café turco, cuya preparación forma parte de las costumbres de la región.
México, entre los principales productores
En México, el café representa una actividad importante para el campo y para numerosas comunidades productoras.
Durante 2024 se sembraron 701 mil 735 hectáreas destinadas al cultivo de café, mientras que el país se ubicó como el 13.º productor mundial.
Entre los principales estados productores se encuentran Chiapas, Veracruz, Puebla, Oaxaca y Guerrero, regiones donde las condiciones climáticas y geográficas favorecen el cultivo del grano.
El café mexicano también llega al extranjero
La importancia del café para México también se refleja en el comercio internacional.
En 2025, las exportaciones mexicanas de café sin tostar y sin descafeinar alcanzaron los 863.4 millones de dólares, mostrando el peso que mantiene este producto dentro de las actividades agrícolas y comerciales del país.
De las montañas de Etiopía a las plantaciones mexicanas y las cafeterías de todo el mundo, el café ha recorrido siglos de historia hasta convertirse en una bebida ligada tanto a la economía como a la cultura y la convivencia.




