Análisis de sangre podrían cambiar la forma de detectar y anticipar el Alzheimer

Nuevas investigaciones presentadas durante la Conferencia Internacional de la Asociación de Alzheimer en Londres apuntan a que los análisis de sangre podrían convertirse en una herramienta clave para detectar la enfermedad de Alzheimer con mayor facilidad e incluso estimar el riesgo de desarrollar deterioro cognitivo años antes de que aparezcan los primeros síntomas.
Los estudios señalan que estas pruebas, enfocadas en identificar niveles de proteínas relacionadas con el Alzheimer como amiloide y tau, podrían ayudar a los médicos a realizar diagnósticos más precisos y ofrecer una nueva alternativa frente a métodos actuales como las tomografías por emisión de positrones (PET) y las punciones lumbares.
Uno de los estudios presentados mostró que el acceso a los resultados de análisis sanguíneos mejoró de manera importante la capacidad de los médicos de atención primaria para identificar si los problemas cognitivos de un paciente estaban relacionados con el Alzheimer.
Antes de conocer los resultados de las pruebas, los médicos acertaban en aproximadamente el 62 por ciento de los casos; después de contar con la información del análisis de sangre, la precisión aumentó hasta 88 por ciento.
Además, los especialistas modificaron sus decisiones de tratamiento en más del 60 por ciento de los casos, como iniciar medicamentos, enviar pacientes a clínicas especializadas o descartar la necesidad de atención adicional.
Pruebas más accesibles que los métodos tradicionales
Actualmente existen análisis de sangre aprobados en Estados Unidos para apoyar el diagnóstico del Alzheimer en personas con problemas cognitivos. Una de las pruebas consideradas más prometedoras es la denominada p-tau217, que mide una forma específica de la proteína tau relacionada con la enfermedad.
Los expertos destacan que estas pruebas son más económicas y sencillas que una PET o una punción lumbar, por lo que podrían ampliar el acceso al diagnóstico, especialmente en comunidades donde no existen clínicas especializadas.
Sin embargo, algunos especialistas advierten que los análisis no deben utilizarse como única herramienta para confirmar un diagnóstico, debido al riesgo de resultados incorrectos.
Entre los principales desafíos están los falsos positivos, que pueden presentarse cuando otras enfermedades o condiciones médicas, como problemas renales, alteran los resultados.
Podrían predecir el riesgo de desarrollar Alzheimer
Otro estudio publicado en la revista JAMA analizó a cerca de 2 mil 700 adultos mayores cognitivamente sanos y encontró que los niveles elevados de p-tau217 pueden ayudar a estimar la probabilidad de desarrollar deterioro cognitivo relacionado con Alzheimer en los próximos años.
Los resultados indicaron que las personas con niveles más altos de esta proteína podrían tener un riesgo cercano al 38 por ciento de desarrollar deterioro cognitivo en cinco años y hasta un 78 por ciento en diez años.
En quienes presentaron niveles ligeramente elevados, el riesgo estimado fue menor, aunque también aumentó con el paso del tiempo.
Los investigadores señalaron que estas predicciones podrían complementar otros factores como la edad, antecedentes genéticos y condiciones de salud para ofrecer una evaluación más completa.
El futuro: detectar la enfermedad antes de los síntomas
Los especialistas consideran que el gran objetivo es transformar el Alzheimer en una enfermedad que pueda identificarse y tratarse en etapas tempranas, antes de que provoque daños importantes en la memoria y el pensamiento.
Algunos expertos comparan el posible uso futuro de estas pruebas con los análisis de colesterol o glucosa, utilizados actualmente para calcular riesgos de enfermedades cardiovasculares y diabetes.
No obstante, por ahora los médicos no recomiendan realizar estas pruebas en personas sin síntomas cognitivos, debido a que todavía existen dudas sobre cómo interpretar los resultados y porque aún no hay tratamientos aprobados para prevenir la enfermedad en personas sanas.
Los investigadores esperan que nuevos ensayos clínicos determinen si medicamentos diseñados para combatir las placas de amiloide pueden retrasar o evitar el desarrollo del Alzheimer en personas con alto riesgo.
De confirmarse estos avances, los análisis de sangre podrían convertirse en una de las herramientas más importantes para cambiar la manera en que el mundo enfrenta una de las enfermedades neurodegenerativas más complejas.




