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No solo importa cuántas horas duermes: la clave oculta que podría afectar tu salud

Cuando alguien pregunta “¿cómo dormiste?”, la respuesta suele basarse en cuántas horas de sueño se tuvieron o en cuántas veces la persona se despertó durante la noche. Sin embargo, especialistas en sueño señalan que existe un tercer factor igual de importante que con frecuencia se pasa por alto: la regularidad del horario de descanso.

La constancia del sueño se refiere a mantener horarios similares para dormir y despertar, con variaciones mínimas de alrededor de 30 minutos, incluso en fines de semana. De acuerdo con expertos, este hábito es clave para la salud general del organismo.

Diversos estudios han encontrado que la mayoría de los adultos no mantiene horarios de sueño regulares, lo que podría tener efectos negativos en la salud a largo plazo. Investigaciones observacionales han relacionado la irregularidad del sueño con un mayor riesgo de enfermedades cardiovasculares, obesidad, trastornos mentales como depresión y ansiedad, e incluso demencia.

Un estudio realizado en 2020 con cerca de 2 mil adultos en Estados Unidos concluyó que las personas con horarios de sueño más inestables tenían más del doble de probabilidades de desarrollar enfermedades del corazón en comparación con quienes mantenían rutinas más regulares.

Otro análisis publicado en 2024, basado en datos de más de 88 mil adultos en Reino Unido, encontró que quienes presentaban mayor irregularidad en sus patrones de sueño tenían hasta un 50% más de riesgo de desarrollar demencia.

Aunque los científicos advierten que aún no se puede establecer una relación causal directa, sí coinciden en que cuanto mayor es la variación en los horarios de sueño, mayores parecen ser los riesgos para la salud.

Especialistas explican que el principal mecanismo detrás de este fenómeno estaría relacionado con el ritmo circadiano, el reloj biológico interno que regula el ciclo sueño-vigilia y múltiples funciones del cuerpo como las hormonas, el metabolismo, el sistema inmune y el estado de ánimo.

Cuando este ritmo se altera por horarios inconsistentes de sueño, el organismo puede experimentar cambios en la liberación de hormonas como el cortisol, lo que incrementa el estrés, la inflamación y el riesgo de problemas cardiovasculares y metabólicos.

Además, la desregulación del reloj biológico puede afectar el apetito y los hábitos alimenticios, provocando ingestas en horarios inusuales, lo que a largo plazo podría contribuir al aumento de peso y otros problemas de salud.

Por ello, los expertos recomiendan no solo dormir lo suficiente, sino también mantener horarios estables de descanso como una estrategia clave para proteger la salud física y mental.

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