Acusan a hutíes de atacar infraestructura eléctrica en Medina; Turquía condena el hecho

La coalición militar encabezada por Arabia Saudí acusó a los hutíes de Yemen, respaldados por Irán, de atacar un transformador eléctrico en Medina, una de las ciudades más sagradas del islam.
El ataque habría ocurrido el martes y, según Riad, tuvo como objetivo una infraestructura civil que suministra electricidad a la Mezquita del Profeta, donde se encuentra la tumba del profeta Mahoma.
La coalición calificó el hecho como un ataque contra infraestructura civil y sostuvo que forma parte de una serie de acciones dirigidas contra lugares considerados sagrados para millones de musulmanes.
Hutíes rechazan responsabilidad
Los hutíes negaron haber atacado los lugares santos de Arabia Saudí. Mehdi al Machat, jefe del Consejo Político Supremo del movimiento, rechazó las acusaciones, de acuerdo con declaraciones citadas por el canal Almasirah.
Riad ya había acusado a mediados de septiembre a los hutíes de realizar un ataque con dron contra La Meca, señalamiento que también fue rechazado por el grupo yemení.
La Meca y Medina, ubicadas en el oeste de Arabia Saudí, son consideradas las dos ciudades más sagradas del islam.
Turquía y otros países condenan el ataque
El Gobierno yemení, respaldado por Arabia Saudí y reconocido internacionalmente, condenó el ataque y responsabilizó directamente a los hutíes y a Irán.
La Liga Árabe también expresó su rechazo y calificó el supuesto ataque como una escalada peligrosa, mientras que la mezquita de Al Azhar, en El Cairo, manifestó su rechazo al hecho por considerar que pone en riesgo la seguridad de Medina.
Sudán, por su parte, calificó el incidente como un “acto de odio”.
Turquía condenó igualmente el supuesto ataque contra la infraestructura eléctrica y reiteró su respaldo a Arabia Saudí.
Los tres países mantienen un pacto de defensa mutua firmado en agosto en La Meca. Sin embargo, hasta ahora Ankara e Islamabad no han respondido militarmente a los ataques hutíes contra territorio saudí.
La situación se mantiene bajo atención regional, mientras persisten las acusaciones cruzadas entre Arabia Saudí y los hutíes sobre los ataques contra lugares considerados sagrados para el islam.




