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¿Envidias lo que ves en Instagram? Psicólogos explican cómo convertir esa emoción en algo positivo

Envidiar los viajes de otras personas, sus logros profesionales, sus relaciones o incluso actividades que en realidad ni siquiera deseamos realizar puede parecer una emoción incómoda y difícil de admitir. Sin embargo, especialistas en psicología señalan que la envidia no necesariamente es negativa y que, si se analiza correctamente, puede convertirse en una herramienta para descubrir qué queremos realmente.

La comparación con otras personas forma parte de la vida cotidiana. Las redes sociales, especialmente Instagram, han multiplicado las oportunidades para observar constantemente lo que otros tienen, hacen o consiguen.

De acuerdo con la científica social Stacy S. Kim, las comparaciones sociales cumplen una función para aprender a convivir en grupo, pero suelen llevarnos a mirar hacia personas que consideramos más exitosas o afortunadas.

El problema, explica, es que muchas veces sentimos vergüenza por experimentar envidia y preferimos ignorarla en lugar de preguntarnos qué está intentando decirnos esa emoción.

🔎 La envidia puede revelar lo que realmente deseas

Los especialistas señalan que una de las claves está en mirar más allá del objeto de la envidia.

Steven J. Sandage, profesor de psicología de la religión y teología en la Universidad de Boston, explica que detrás de esta emoción puede existir un deseo profundo que no habíamos identificado.

Por su parte, W. Gerrod Parrott, profesor de psicología en la Universidad de Georgetown, considera que la envidia puede funcionar como una especie de señal que revela aquello que realmente valoramos.

Por ejemplo, una persona puede sentir envidia al observar la cocina perfectamente equipada de un conocido, pero descubrir después que lo que realmente desea no es tener una cocina de lujo, sino poder cocinar de manera más rápida y sencilla.

En ese caso, la solución podría ser mucho más pequeña de lo que aparenta: quizá adquirir un electrodoméstico que facilite las tareas en lugar de gastar grandes cantidades en remodelar toda la cocina.

💭 No toda la envidia funciona de la misma manera

Los psicólogos distinguen entre envidia benigna y envidia maliciosa.

La primera consiste principalmente en desear aquello que otra persona tiene y puede convertirse en una fuente de motivación. La segunda implica resentimiento o incluso el deseo de que la persona que posee aquello que queremos pierda su ventaja.

Esta última puede resultar mucho más perjudicial para el bienestar emocional.

La envidia también suele aparecer con mayor intensidad hacia personas que consideramos similares a nosotros: un compañero que consiguió un ascenso, un conocido que parece tener una vida perfecta o alguien de nuestra misma profesión que alcanzó un éxito que nosotros todavía buscamos.

🏃‍♀️ Aprende de los demás, pero no conviertas tu vida en una competencia

Una forma saludable de utilizar la envidia consiste en preguntarse qué característica de la otra persona podemos incorporar a nuestra propia vida.

Puede tratarse de una habilidad profesional, una rutina de ejercicio, una forma de organizar el tiempo o incluso una decisión personal que nos inspire.

Sin embargo, los especialistas advierten que copiar aquello que admiramos no debe convertirse en una competencia permanente.

Si el único objetivo es superar a la persona que provoca nuestra envidia, podemos terminar atrapados en una carrera interminable en la que siempre habrá alguien con mejores resultados.

❤️ La empatía ayuda a poner las cosas en perspectiva

Otra estrategia consiste en recordar que las imágenes que vemos de los demás representan solamente una parte de sus vidas.

Una fotografía de unas vacaciones perfectas, una publicación sobre un ascenso laboral o una imagen de una familia feliz no muestran necesariamente las dificultades, preocupaciones o problemas que existen detrás de escena.

Por ello, desarrollar empatía puede ayudar a reducir la tendencia a idealizar la vida de los demás.

En lugar de pensar que alguien tiene una existencia perfecta, podemos recordar que únicamente estamos observando una pequeña selección de momentos.

🌱 La envidia como punto de partida

Sentir envidia no convierte automáticamente a una persona en alguien resentido o malintencionado. La emoción puede convertirse en una oportunidad para detenerse y preguntar: ¿qué es exactamente lo que deseo y por qué me importa?

Quizá no queremos realmente el viaje, el contrato editorial, la casa o el estilo de vida que vemos en redes sociales. Tal vez lo que envidiamos representa algo más profundo: reconocimiento, libertad, estabilidad, creatividad, descanso o la posibilidad de hacer algo que nos apasiona.

Identificar esa necesidad puede transformar una emoción incómoda en una pista para realizar cambios concretos, sin necesidad de vivir comparándonos con los demás.

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