Portada

¡Cuidado con el hígado graso! Puede avanzar en silencio y terminar en cirrosis

El hígado graso, conocido actualmente dentro del término médico de enfermedad hepática esteatósica, es una de las afecciones relacionadas con la salud metabólica más frecuentes. Aunque en sus primeras etapas puede no provocar síntomas, en algunos pacientes puede avanzar hacia inflamación, fibrosis y, con el tiempo, cirrosis.

La forma asociada a alteraciones metabólicas se denomina MASLD (enfermedad hepática esteatósica asociada a disfunción metabólica), mientras que también existe la enfermedad hepática asociada al consumo de alcohol. La antigua denominación de hígado graso no alcohólico (NAFLD) fue sustituida por MASLD en 2023.

🤔 ¿Por qué aparece?

La acumulación excesiva de grasa en el hígado está estrechamente relacionada con factores metabólicos. Entre los principales factores de riesgo se encuentran:

Obesidad y exceso de grasa abdominal.
Diabetes tipo 2.
Resistencia a la insulina.
Presión arterial elevada.
Colesterol y triglicéridos altos.
Sedentarismo.

La grasa acumulada alrededor de la cintura tiene especial importancia porque se relaciona con alteraciones metabólicas e inflamatorias que pueden favorecer el desarrollo de la enfermedad.

🤫 Una enfermedad que puede no dar señales

Uno de los principales problemas del hígado graso es que puede permanecer sin síntomas durante años. Algunas personas pueden presentar cansancio, malestar general o molestias en la parte superior derecha del abdomen, pero estos signos no son exclusivos de la enfermedad.

Cuando existe un daño hepático avanzado pueden aparecer manifestaciones más importantes, como acumulación de líquido en el abdomen, entre otras complicaciones relacionadas con la cirrosis.

Por esta razón, la ausencia de síntomas no significa necesariamente que el hígado esté sano.

🚨 Del exceso de grasa a la cirrosis

No todas las personas con hígado graso desarrollan cirrosis. Sin embargo, cuando la acumulación de grasa se acompaña de inflamación y lesión de las células hepáticas puede aparecer MASH, la forma de esteatohepatitis asociada a disfunción metabólica.

La inflamación persistente puede provocar la formación de tejido cicatricial, proceso conocido como fibrosis. Si el daño continúa durante años, la fibrosis puede avanzar hasta convertirse en cirrosis y alterar de manera importante la estructura y funcionamiento del hígado.

En etapas avanzadas pueden presentarse complicaciones graves, entre ellas insuficiencia hepática y cáncer de hígado. En determinados casos de enfermedad hepática avanzada, el trasplante puede convertirse en una alternativa médica.

🥗🏃‍♀️ ¿Se puede revertir?

En muchos pacientes, especialmente cuando la enfermedad se detecta en etapas tempranas, los cambios en el estilo de vida pueden mejorar significativamente la salud del hígado.

La reducción de peso es una de las estrategias con mayor evidencia. De acuerdo con la Asociación Estadounidense para el Estudio de las Enfermedades Hepáticas (AASLD), una pérdida de alrededor de 5% a 10% del peso corporal puede mejorar la acumulación de grasa, la inflamación y la fibrosis.

También se recomienda mantener una alimentación equilibrada, realizar actividad física de manera regular y controlar enfermedades asociadas como diabetes, hipertensión y alteraciones del colesterol. La dieta mediterránea y el ejercicio aeróbico y de resistencia se encuentran entre las estrategias recomendadas para pacientes con MASLD.

🩺 Detectarlo a tiempo puede hacer la diferencia

El diagnóstico no debe basarse únicamente en los síntomas. Los médicos pueden utilizar análisis de sangre y estudios de imagen para detectar grasa en el hígado y evaluar si existe daño o fibrosis. La valoración médica también permite descartar otras causas de enfermedad hepática.

Por ello, las personas con obesidad, diabetes tipo 2, hipertensión, colesterol elevado u otros factores metabólicos deberían consultar con un profesional de la salud para determinar si necesitan una evaluación del hígado.

El hígado graso no siempre significa que exista un daño irreversible, pero tampoco debe ignorarse: identificarlo y atender sus factores de riesgo puede ayudar a evitar que una acumulación de grasa evolucione hacia una enfermedad hepática avanzada.

Artículos Relacionados

Back to top button