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México busca dar estabilidad al T-MEC en nueva ronda de negociaciones con Estados Unidos

La presidenta Claudia Sheinbaum confió en que la próxima ronda de negociaciones entre México y Estados Unidos permita alcanzar acuerdos que brinden mayor estabilidad al Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) y den certidumbre a las cadenas de suministro de América del Norte.

La mandataria informó que un equipo de la Oficina del Representante Comercial de Estados Unidos (USTR) llegará a México a partir del 20 de julio para continuar con las conversaciones bilaterales, con el objetivo de definir los principales compromisos comerciales entre ambos países.

Sheinbaum señaló que la intención del Gobierno mexicano es que la revisión de este año sea la más importante y que, posteriormente, las revisiones anuales contempladas en el acuerdo se enfoquen únicamente en verificar el cumplimiento de lo pactado, evitando nuevas disputas comerciales o imposiciones arancelarias.

“Queremos que la revisión de este año sea la revisión más importante y que después sea un asunto de si cumplimos o no cumplimos ambos países con lo acordado”, afirmó.

Las negociaciones ocurren luego de que Estados Unidos no respaldara, por ahora, la extensión automática del T-MEC por otros 16 años, lo que activó el mecanismo de revisiones anuales establecido en el tratado hasta 2036.

Uno de los principales temas de discusión será la industria automotriz. Washington busca fortalecer las reglas de origen, aumentar el contenido estadounidense en los vehículos fabricados en Norteamérica y limitar el uso de componentes provenientes de países considerados “no de mercado”, especialmente China.

Funcionarios estadounidenses han expresado preocupación por la presencia de insumos chinos en vehículos ensamblados en México, mientras que el Gobierno mexicano ha defendido la importancia de mantener la integración productiva regional.

Sheinbaum reconoció que la administración de Donald Trump busca atraer más manufactura hacia Estados Unidos, pero destacó que las economías de ambos países tienen un alto nivel de interdependencia.

“Ellos defienden los empleos de Estados Unidos y nosotros los de México; el objetivo es encontrar las mejores condiciones posibles”, señaló.

La presidenta advirtió que una ruptura de las cadenas regionales de proveeduría tendría consecuencias para los tres países, especialmente en sectores estratégicos como el automotriz.

Explicó que la fabricación de vehículos involucra procesos compartidos entre México y Estados Unidos, con autopartes producidas en ambos lados de la frontera, y recordó que alrededor de un millón de empleos en México dependen de esta cadena productiva.

Ante este escenario, México buscará que la revisión del T-MEC preserve la competitividad de la región y mantenga la cooperación comercial entre los tres países de Norteamérica.

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