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Uno administra para invertir; el otro pide prestado para corregir.

Entre 2022 y 2025, el contraste entre Ciudad Juárez y Chihuahua revela algo más que cifras: muestra prioridades.

Bajo el gobierno de Cruz Pérez Cuéllar, Juárez ha operado sin contratar deuda, enfocando su presupuesto en obra pública, educación y participación ciudadana. El resultado: más infraestructura, mayor inversión por escuela y una intervención urbana de mayor escala.

Del otro lado, la administración de Marco Bonilla ha recurrido al endeudamiento por más de 1,095 millones de pesos, generando además costos financieros millonarios. Parte de esos recursos incluso han sido reorientados por fallas en planeación, mientras los intereses siguen corriendo.

Hoy, la diferencia se mide en la calle:
Juárez pavimenta más, invierte más y compromete menos el futuro.
Chihuahua gasta en deuda, paga intereses y arrastra decisiones mal ejecutadas.

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